RUMA BARBERO: “LA NECESIDAD DE CONTAR”

On 21 enero, 2014 by Redacción Creatividad Literaria

Nos gusta que por estas charlas sobre cómo contar una historia con palabras pasen todo tipo de autores: escritores y escritoras de portada_cachonesrelato, novela o poesía, letristas de canciones, como ya lo hicieran Nacho Vegas y Alicia Álvarez, o autores de cómics, como fue el caso Javi Guerrero…  El invitado de este martes, Ruma Barbero, aúna estas dos últimas modadalidades: es letrista y autor de novela gráfica por el impulso creativo y la necesidad de contar. Todas las personas tienen una historia que vale la pena. Hay que saber escucharla y saber contarla.

Acaba de publicar en papel las cincuenta primeras páginas de su fanzine digital Aguantando Cachones (Tierra Libros, 2014), blog en el que publica historias cortas que le ayudan a no perder mano. Estás todo el día currando pero tienes la satisfacción de que lo subes y al momento ya lo puede ver la gente. Este cómic llega  después de la novela gráfica La Chelita (Tierra Libros, 2012): Charo me iba contando las experiencias que vivió en El Salvador. Luego lo organicé y fui jugando con la intensidad. No sé si domino los tempos, pero los uso con cierta facilidad. Con Manzajú (Suburbia Ediciones), trabajo autobiográfico, consiguió en 2009 el premio Alfonso Iglesias de cómic: No es sencillo trabajar con tu historia. Hay que saber cómo hacerlo, cómo contarlo. La mayoría son vivencias propias que ya conté muchas veces, y te das cuenta de que las has ido mejorando.

En cuanto a su faceta musical, es cofundador de Felpeyu junto al también músico y dibujante Igor Medio. Suyas son las letras de muchas de las canciones del grupo. También de otros como Tejedor o Blima. Os invitamos a que acompañéis esta charla escuchando de fondo Enzo, (pinchad sobre el enlace para escuchar) letra que Ruma Barbero compuso para la voz de Mapi Quintana. Le acompañan Jacobo de Miguel al piano, Xuan Nel Expósito al acordeón y Dani Jiménez al bajo eléctrico. A ver si adivináis de qué va esta canción…

*Cafés y dedicatorias en El Patio de la Favorita (Gijón)

**Curiosidades: tercer miembro fundidor al que entrevistamos tras Javi Guerrero y Sofía Castañón.

***Incluye listado de recomendaciones de autores de cómics y letras.

**** Habrá sorteo del cómic Aguantando cachones

¿Te importaría explicar la diferencia entre novela ilustrada y cómic?

            El término de novela gráfica está un poco discutido. No deja de ser un TBO gordo que tiene más contenido y una mandela_castellanoconcepción narrativa para adultos; es decir, los mismos ingredientes que tiene la novela pero contado con imágenes. El término cómic es equívoco porque hace referencia a las tiras cómicas, al humor, y, en realidad, puedes tratar cualquier tema, no solo lo humorístico. Me parece más acertado el término en francés o portugués: BD,banda diseñada. También me gusta el término español: TBO.

En tus trabajos lo que más valoras son las historias. ¿Por qué te decantaste por el cómic?

            Desde pequeño el cómic fue mi medio para contar historias. Es el género con el que me desenvuelvo mejor. Cuando probé a escribir algún relato siempre fracasé a la mitad y terminé haciéndolo cómic. También pensé en guiones cinematográficos, pero luego te planteas ¿qué haces con él?, ¿dónde lo llevas?. En el cómic tú eres el productor, guionista, director artístico y director de actores... El cómic es el hermano feo del cine, al menos el menos agraciado. Al otro le tocaron todas las estrellas.

¿Cómo fuiste evolucionando?

 

            Fíjate, del grupo de Cactus Comics que montamos de chavales yo era de largo el peor dibujante. Javier Rodríguez, por ejemplo, está ahora dibujando para Marvel y Igor Medio publicaba ya de aquella una tira gráfica en La Nueva España. Para mi simplemente se trataba de la necesidad de contar. De otra manera no se explica, porque yo nunca vi dinero y aun así, seguí, seguí y seguí. Luego, también empecé yo a publicar tiras cómicas, en asturiano, en Les Noticies, periódico que desapareció el año pasado, y eso me mantuvo vinculado. Por otra parte, antes de la crisis estaba más volcado en el tema de la música. Ultimamente hay menos conciertos y aunque sigo tocando con Felpeyu tengo más tiempo y ganas de escribir historias largas. Ahora he retomado en serio el cómic y de nuevo siento que es el medio en el que más cómodo estoy.

 ¿En qué momento del proceso creativo de elaborar un cómic disfrutas más?

            Me apasiona el momento de ir distribuyendo las viñetas. Tienes que ir pensando en viñetas como frases y párrafos como páginas. Luego me pongo a dibujar en velocidad crucero y puedo estar dos semanas sin salir de casa nada más que a por comida. Es un poco obsevivo pero son momentos guapos de trabajo: jugar con la narración, ir distribuyendo las páginas y que te fluya el dibujo. Eso sí, a veces te atascas y te cabreas contigo. Es mucho más curro del que la gente se imagina, pero presta.

¿Cómo organizas tu trabajo?

            Partamos de que soy muy poco organizado y nada metódico. Tengo amigos que hasta que no tienen un personaje bien definido no lo empiezan a dibujar en las láminas. Yo meto al personaje cuando está a medias y luego tengo que ir retocándolo entero. En cuanto a la parte narrativa, de la historia, eso sí lo tengo perfectamente estructurado en la cabeza. Por eso, las escenas que tengo clarísimas son las primeras que desarrollo. Es muy raro que lo haga de principio a fin. Después, cuando lo paso a ordenador, voy cambiando lo que rechina. Ahí hago los primeros arreglos.

¿Trabajas más en papel que en ordenador?La-chelita

            Yo todavía trabajo mucho a la antigua. Los hay que lo hacen directamente en una tableta gráfica. Yo sigo con las láminas. La Chelita, por ejemplo, está rotulada entera a mano. Ahora ya empiezo a hacer algo con el ordenador, porque hay tipos de letra que no desmerecen los manuales y que quedan bien integrados en el dibujo. Son pasos que, la verdad, te van quitando trabajo.

¿Cómo te planteas los diálogos?

            Sobretodo es cuestión de poner mucho la antena cuando estás fuera. Me encanta escuchar lo que está comentando la gente que tienes cerca. Hay diálogos que me parecen geniales pero no son míos. Los escuché en el bar o en la sauna. Cuando los invento procuro estar con los pies en el suelo, acordarme de cómo habla la frutera de enfrente de casa, por ejemplo. Normalmente tienen algo de la personalidad de un conocido. Esto ayuda a que el personaje sea más creíble.

¿Que ingredientes destacas tú para que un cómic sea bueno?

            Es muy difícil. Por supuesto el dibujo tienen que llamar la atención, pero tampoco necesito que sea muy perfeccionista. A mi lo que me engancha es una historia interesante. Como dibujante del montón que soy, valoro más el guión. Yo me considero más guionista que dibujante. Mi dibujo es correcto, pero le doy más importancia a la historia. Nunca me paré a mirar cómics que  artísticamente perfectos. En contra del tópico no he leido apenas cómics de superhéroes. Volviendo al término BD, este también se refiere a un cómic independiente. Es un concepto similar al del cine independiente. Pues eso es lo que más leo. Son trabajos en los que tiene mucha importancia el guión y la historia, y donde el dibujo, aunque puede ser muy bueno, es más sencillo.

Tanto en Manzajú como en Aguantando cachones reflejas momentos de tu vida. ¿Cómo es trabajar con tu propia historia?manzaju

            Lo primero es plantearte hasta dónde te quieres molestar, hasta dónde desnudarte y también hasta dónde fastidiar a la gente. No es sencillo trabajar con tu historia. Hay que saber cómo hacerlo, cómo contarlo. La mayoría son vivencias propias que ya conté muchas veces, y que te vas dando cuenta de que las has ido mejorando. En el caso de Manzajú, se desarrolla cuando yo vuelvo de estudiar de Salamanca en ALSA. Vengo al entierro de mi abuelo y son las historias que yo recuerdo haber vivido con esa bebida de por medio con él. La Chelita también es biográfico, pero no mio, de Charo. Ella me fue contando las experiencias que vivió en El Salvador. Luego lo organicé todo y fui jugando con la intensidad. No sé si domino los tempos, pero los uso con cierta facilidad.

Elegir cada frase para cada viñeta y cinco frases para una página, exige mucha síntesis ¿no?

            Yo soy muy rollista. Meto mucho texto de apoyo, aunque lo que estoy haciendo ahora lleva algo menos. La cuestión es que la descripción que tendrías que hacer en un relato aquí, al estar el dibujo, te la ahorras.

¿Qué te parecen los premios que has ido recibiendo?

            Te hace gracia sobre todo por los comentarios de apoyo. Todas las personas tienen una historia que vale la pena. Hay que saber escucharla y saber contarla. Yo creo que tengo cierta habilidad para narrar, no me cuesta demasiado trabajo. Son historias que ya has contado mil veces y que sabes que a la gente les hace gracia. Antes había más concursos en asturiano. Por ejemplo El Llapiceru y el de la Comarca de la Sidra. Gané los dos de chaval, bueno en este último tenía ya treinta años…

Aguantando cachones salta del fanzine digital al papel. ¿Cómo está la balanza papel versus cómic en internet?

            En los ochenta había muchas revistas, pero poco a poco han ido desapareciendo. Ahora la gente tiene que empezar por algún lado y los blogs son fundamentales. En mi caso, me ayuda a seguir dibujando cuando no estoy metido en alguna historia larga y así no “perder mano” . Además, hay historias que son más pequeñas, que dan para una pagina o dos. Es lo bueno del blog, que es inmediato. Igual trabajo diez horas en una página, yo es que soy lento… estoy todo el día currando pero luego tienes la satisfacción de que lo subes y al momento ya lo puede ver la gente. Con esa idea surgió Aguantando cachones. También había pensado que cuando tuviera 50 páginas lo pasaría a papel, y eso he hecho, así que cuando tenga otras 50 saldrá un número dos.

¿Qué recomiendas a un chico o chica al que le guste el cómic y quiera progresar?

            Una formación clásica en una escuela de artes nunca está de más. Ahora también hay módulos de ilustración o de cómic. Y luego romper. Narrativamente aconsejo mirar a los grandes.

¿Y cuáles son esos grandes para ti?051 cachones

            “From Hell”, del guionista Alan Moore y el dibujante Eddie Campbell. Una biografía de Jack el destripador. Toda la obra de Will Eisner, especialmente “Contrato con Dios” y “Viaje al corazón de la tormenta”, además del libro de teoría “El cómic y el arte secuencial”. También el de teoría de Scott McCloud “Entender el cómic. El arte invisible”. La novela gráfica “Maus” de Art Spiegelman y las de Joe Sacco, Marjane Satrapi y Guy Delisle. Son diferentes maneras de escribir sobre historias reales y autobiográficas.

También eres letrista de varios grupos. Háblame de esa faceta.

            En narración, es decir, solo escribiendo, me atasco. Tampoco me plantee nunca escribir poesía y sin embargo las canciones, que no dejan de ser un modo de poesía, sí que me salen. Tal vez resultan más fáciles porque en la canción sigue usándose la rima, que en poesía está abandonada, pasada de moda.

¿Tienes alguna letra de la que te sientas más orgulloso?

            Siempre de la última. En este caso la última fue un tango muy arrebatado que escribí para Isa Muñiz, la cantante de Buen Suceso. Se lo pasé a un par de argentinos. A uno le gustó mucho y a otro le pareció bastante mal, me dijo que me dedicara a otra cosa.

¿Cómo construyes las letras?

            Normalmente parto de la música, aunque el tango de Isa no. Al trabajar con música tradicional muchos veces repito patrones.  Por ejemplo, en el último disco de Tejedor, escribí la letra para  una danza y traté de repetir el estilo clásico. Me gusta que no se diferencie si es tradición o no. En otras letras rompo totalmente. A modo de inspiración me fijo mucho en cómo escribe otra gente. Tengo en muy alta estima a Silvio Rodríguez o a Acho Estol y La Chicana. Me fijo mucho en cómo escriben ellos. Me gustaría también cantar pero…

¿Qué sensación tienes cuando otro canta una letra escrita por ti?

            Donde tengo más opinión es con Felpeyu, y hasta la fecha siempre he quedado satisfecho. Contrasta mucho con el trabajo del cómic, donde estás solo en casa, en silencio. Por ejemplo, con La Chelita eché dos años mientras que con las letras de las canciones es más inmediato. La experiencia con el último trabajo de Felpeyu fue genial. Presentamos el disco un sábado en Oviedo y a la semana teníamos un concierto en Mieres. Bueno, pues al llegar siete días más tarde a Mieres… ¡la gente estaba cantando las canciones! Claro, alucinas. Con la música tienes un feedback brutal.

Eres miembro de la Fundición Príncipe de Astucias, ¿sientes que con tu arte puedes remover conciencias?, ¿o es simple IMG_20140110_190857diversión?

            Yo tengo en la cabeza hasta qué punto vale lo que haces o no, me lo pregunto muchas veces. Tanto en la música como en el cómic siempre he mantenido un compromiso social, algo que, sin embargo, no hago en otras facetas de la vida. Es decir, no pertenezco a ningún sindicato o partido político, no estuve en muchas organizaciones estudiantiles y aunque sí voy a manifestaciones no me hace especial gracia. Mi forma de protestar es así. Mejor o peor, no lo sé. A veces te lo planteas, si no serás un señorito del arte, ahí desde tu atalaya dogmatizando. Pero bueno, es un poco lo que me pide el cuerpo. En cuanto a la Fundición, me da pena que lo que más se comparte de lo que hacemos sean las viñetas gráficas,  que en realidad te llevan media hora, cuando hay textos muy buenos de Enrique del Teso o Boni Pérez que pasan más desapercibidos. Da rabia. Me gustaría que la parte gráfica fuera el gancho para que se lean esos contenidos.

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