EDUARDO MENDOZA: “ESCRIBIR HUMOR ES UN TRABAJO DE RIESGO, PORQUE SI NO FUNCIONA, NADA FUNCIONA”

On 5 febrero, 2015 by Redacción Creatividad Literaria

Eduardo Mendoza, autor de novelas memorables de la narrativa en castellano como La vcaso-savolta-portadaerdad sobre el caso Savolta, El misterio de la cripta embrujada, Sin noticias de Gurb o La ciudad de los Prodigios, es uno de los ponentes del Primer Festival Archigula, que se celebrará en A Punto Centro Cultural del Gusto coincidiendo con Madrid Fusión y el Gastrofestival Madrid 2015. La cita será del 6 al 8 de febrero. Por eso, entre nuestras preguntas sobre creación encontraréis sabores culinarios… No hemos caído en el tópico de preguntarle si escribir es como cocinar a fuego lento, pero casi… Que degustéis las respuestas de este genio del fino sarcasmo:


¿Qué ingredientes cree que son imprescindibles para que una historia sea buena?

Ojalá lo supiera. Pero alguno ha de haber que valga la pena. Otra cosa es qué ingredientes ha de haber en el texto escrito. Tampoco ahí tengo la receta, pero algunos trucos del oficio sí he aprendido a lo largo de los años. Por supuesto, me los guardo para mí.

¿Qué recomienda a aquellas personas que pretenden escribir una novela pero se bloquean al llegar a las ocho o diez páginas de escritura?

Que se alegren, porque lo normal es bloquearse a mitad de la primera página. No hay experiencia más penosa que ver cómo se desinflan las grandes ideas que uno tenía antes de empezar a escribir. A partir de ahí, todo es picar piedra.

Usted utiliza el humor con frecuencia. ¿Cree que se puede entrenar o incluso aprenlibro_prodigiosder su uso en literatura?

La verdad, nunca se me ha ocurrido pensar si el humor se puede “entrenar”. Supongo que se tiene o no se tiene, como la voz para cantar (yo no la tengo, por eso sé de qué hablo). Usarlo en literatura se puede y se debe aprender. Una ocurrencia graciosa o una anécdota divertida muchas veces dan pena cuando uno las escribe. Escribir humor es un trabajo de riesgo, porque si no funciona, nada funciona. Por suerte hay grandes maestros de los que se puede aprender mucho, y un número infinito de mala patas, de los que aún se puede aprender más.

Yo no comparto esa idea de que el escritor con hambre cree mejor, ni siquiera me creo que alguien con hambre invierta el tiempo en escribir. Pero, ¿y el acomodado? ¿Qué dificultades encuentra?

Nunca he pasado hambre y nunca he sido acomodado, si por acomodado se entiende no tener que trabajar para vivir. No sé qué habría sido de mí si hubiera tenido que buscar en los contenedores. Probablemente sería un delincuente. Y si hubiera sido rico, tampoco. Aunque creo que habría escrito igual, porque es lo que más me divierte.

¿Con los años ha aprendido a juzgar su propia obra con objetividad? ¿O necesita que 9788432207822otros le den su opinión?

Las dos cosas son compatibles. Tengo la pretensión de saber ver lo que escribo con cierta distancia. Si no, no habría vendido libros de humor. O quizá sí, no sé. Pero siempre he necesitado y sigo necesitando opiniones de terceros. Nunca publicaría nada sin haberlo dado antes a leer a personas en cuyo criterio confío. Y siempre hago caso de lo que me dicen. No me creo el rey del mambo.

¿Escribe sabiendo cuáles serán las partes y el desenlace de la historia? ¿O se deja llevar?

Tengo una idea vaga al principio. Luego sobre la marcha voy cambiando de plan. Puede ocurrir que la idea inicial acabe en la papelera.

¿Relee y reescribe mientras escribe una novela? ¿O deja esa labor para cuando la finaliza?

Empiezo con la voluntad de escribir de un tirón y luego ver qué ha salido y empezar a trabajar sobre ese material. En la práctica, es imposible. De modo que paro, corrijo, sigo, vuelvo a empezar. Así se van las horas y a veces hasta los años.

¿Escribe a diario? ¿Algún horario y lugar preferidos?6a00d8341bfb1653ef01630423a518970d

Si no pasa algo importante que me lo impide, procuro escribir a diario. Con algún día de fiesta que me doy a mí mismo. Soy un buen jefe. Horario matutino, aunque no me doy las tardes libres. Las dedico a corregir, a trabajar en el ordenador (escribo a mano), a leer cosas relacionadas con lo que escribo, etc. En total, un montón de horas. Si no, es inútil. El lugar me da lo mismo. Donde esté tranquilo.

¿Qué/quién le inspira para ponerse a escribir?

Nada ni nadie. Las ganas me vienen de dentro. Y el esfuerzo, también. A veces el banco me indica que convendría engordar un poco el saldo. Eso también es un estímulo.

¿Tiene la misma imaginación en la cocina que con las palabras?

No. Si escribiera con tanta gracia como la que tengo en la cocina no habría publicado nada.

 

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